jueves, 25 de agosto de 2022

EL CONFLICTO COMO EJE DE LA GESTION SOCIAL EN LA INFRAESTRUCTURA VIAL

Nos hacemos en el tejido de relaciones que construimos con los otros, con lo otro y con nosotros mismos; y por eso el deseo de Poder, el Trabajo, el Amor y la incertidumbre ante la Muerte y su más allá, nos define como Seres Humanos. Sin embargo, también hay que decir que parte de la esencia del ser humano es el Conflicto; dicho de otra manera, el Conflicto es un elemento constitutivo de nuestro Ser social, no podemos ser seres humanos sin el Conflicto. Donde hay dos personas siempre habrá un Conflicto (por lo menos latente).

Hago esta introducción para plantear la cuestión ¿Porqué en los programas de Gestión Social de los proyectos de Infraestructura vial el Conflicto Social no es uno de los ejes sobre los cuales se construyen dichos programas?

Es cierto que desde la estructuración de los proyectos se realiza una identificación de impactos y una matriz de riesgos sobre las cuales se plantean unas acciones de manejo que están orientadas a la prevención de los conflictos que se puedan generar durante la implementación del proyecto. Sin embargo, lo que evidencia esta practica es que el Conflicto Social se contempla como algo anormal, algo que sucede cuando lo planeado ha fallado y no como una condición connatural al desarrollo del proyecto.

Cuando se inicia un proyecto de infraestructura vial no se inicia la vida de las comunidades. Ellas llevan muchos años asentadas en lo que técnicamente se llama el Área de Influencia (A.I.) del proyecto y que para ellos es su espacio vital, que han construido y dotado de Sentido desde el esfuerzo por su supervivencia en ausencia del Estado. Por esta razón antes de iniciar un proyecto hay que levantar un mapa de conflictos del A.I. y poder constatar cuales son históricos y no tienen nada que ver con el proyecto, cuales son históricos pero se profundizan con la presencia del proyecto y cuales se generan con el proyecto (sobre esto ver: http://alvaro-vecino.blogspot.com/2020/11/proyectos-5-g-en-santander-los.html). Adicionalmente hay que clasificar los conflictos entre aquellos que tienen un origen Racional por las decisiones del proyecto y aquellos que tienen un origen No Racional y su tratamiento es un poco más complejo. Sobre esto quiero exponer los siguiente:

Los conflictos que tienen motivos Racionales son aquellos que obedecen a la lógica de la construcción del proyecto y que interfiere con las necesidades o expectativas de las comunidades. Estos se resuelven más o menos de manera fácil, quizá con algunos instrumentos propios del Plan de Gestión Social Contractual, del Plan de Manejo Ambiental y un buen mediador y/o conciliador. Por otro lado, están los conflictos No Racionales (no por ello irracionales sino que se dan en otra esfera del pensamiento distinta a la razón) y que obedecen a estados emocionales surgen por las rupturas que genera el proyecto con aquellos intangibles que tienen que ver con hábitos, tradiciones, costumbres y afectos que producen incertidumbre y con ella los temores, la rabia y la desesperación que pueden conducir a estados de ansiedad, estrés o depresión. Este tipo de conflictos son un poco más difíciles de abordar porque estamos en una situación donde la persona considera que lo que está en juego es su propia existencia y no un estado de cosas. Aquí no solo se requieren habilidades comunicativas y empatía, también argumentos basados en el conocimiento del contexto: dinámicas sociales, culturales, políticas, económicas y religiosas.

En cualquier caso, un conflicto no reconocido oportunamente y no gestionado adecuadamente, involucrando a sus dolientes, terminará en desconfianza de las partes y malas relaciones de vecindad, parálisis de las obras, retrasos, pérdidas económicas y posibles sanciones al concesionario.

Por estas razones considero que, el Conflicto Social es un concepto que debe estar en el centro de la Gestión Social, como herramienta para la comprensión e interpretación del entorno donde se desarrollarán los proyectos y como clave para descifrar las posturas y vaivenes de las comunidades en sus áreas de influencia, pues su  visibilidad, el respeto por sus orígenes y motivaciones, además de su tratamiento oportuno, marcarán las dinámicas del relacionamiento con las comunidades el A.I. y el cumplimiento cabal del tiempo-camino proyectado.

sábado, 20 de agosto de 2022

ENTONCES EL DIA LLEGÓ… (Troncal del Magdalena 1y 2)

 Desde el día que terminó abruptamente el proyecto carretero conocido como Ruta del Sol, sector 2, que va desde Puerto Salgar (Cundinamarca) hasta el corregimiento de San Roque en Curumaní (cesar), comunidades, comerciantes, profesionales y contratistas han estado esperando que la ANI adjudique una nueva Concesión. Hoy esto es una realidad. Ahora este tramo, que son dos proyectos denominados Troncal del Magdalena 1 (desde Puerto Salgar hasta Barrancabermeja) y Troncal del Magdalena 2 (Desde Sabana de Torres hasta San Roque), ya fueron adjudicados.

En el 2020 me preguntaba si en el departamento de Santander estábamos preparados para todos  los proyectos que se anunciaban para el país y que tendrían gran impacto en la región (http://alvaro-vecino.blogspot.com/2020/10/proyectos-5-g-en-santander-estamos.html) Hoy me hago la misma pregunta en relación con estos proyectos pero no solo pensando en el departamento de Santander sino  en los 5 departamentos, 21 municipios y más de 45 Centros poblados que hacen parte sus áreas de influencia…repito: ¿Estamos Preparados?

¿Sirvieron estos 6 años para que los alcaldes y gobernadores se ocuparan de promover la preparación de profesionales y mano de obra calificada que los proyectos (ya conocidos por todos) necesitarán? ¿de proponer líneas de Desarrollo Territorial teniendo en cuenta todas las oportunidades que se generarán con la nueva carretera?... ¿será que los contratistas, que ya conocen las necesidades y exigencias técnicas que un proyecto de esta envergadura requiere, se han actualizado y capacitado en nuevos saberes, procedimientos y uso de nuevas tecnologías? ¿han modernizado sus equipos y maquinarias?... ¿será que los comerciantes y empresas del sector se han preparado para presentar sus ofertas y ser competitivas frente a las exigencias de los nuevos proyectos?

Quizá este sea el mejor momento para el arranque de estos proyectos. Por un lado, tenemos un nuevo Gobierno que aspira a fortalecer los procesos de Desarrollo Sostenible de los territorios promoviendo la inclusión social, el respeto por los derechos humanos y el trabajo mancomunado con las empresas y los líderes (políticos, sociales y gremiales) de las regiones. En ese sentido la ANI podrá desempeñar un mejor papel en el acompañamiento de los proyectos, asesorando y coadyuvando en la generación de condiciones que les permitan a los alcaldes y demás lideres de las regiones a proyectar el Desarrollo de sus territorios en consonancia con la nueva carretera. Por otro lado, es una oportunidad para el nuevo Concesionario de Construir sobre lo Construido, estableciendo un diálogo abierto con los grupos de interés para diseñar los caminos de la ejecución desde la cooperación y el consenso, avanzando desde la confianza, un enfoque de derechos humanos y soportado en las bases de la Sostenibilidad.

Entonces el día llegó… y nuevo capitulo para el Desarrollo del País se comienza a escribir con una mirada distinta desde el Gobierno y Seguramente con mayores fortalezas en lo técnico y lo espiritual desde los Concesionaros y una mejor disposición de las comunidades.

GESTION SOCIAL: El Arte de la Ciencia

 La Gestión Social en los proyectos de alto impacto (sector extractivo e Infraestructura Vial) ha evolucionado con el paso del tiempo, por las demandas de la sociedad en relación con los Derechos Humanos y especialmente con los cambios de Paradigma sobre el Desarrollo. Atrás quedaron los días en que la gestión social de los proyectos de alto impacto estaba dirigida por un Ingeniero y sus políticas se limitaban a ejecutar acciones de tipo asistencialista. 

Sin embargo, aún falta mucho para construir una Gestión Social acorde con las exigencias de la sociedad contemporánea, especialmente en la comprensión de ella desde un Enfoque Diferencial, haciendo especial énfasis en la Equidad de Género, los Derechos Humanos en su visión Integral y la perspectiva de una Ética Ecológica. Pues aunque no hay Gerente que no diga públicamente que “Lo Social” -como suelen llamarlo con cierto dejo peyorativo- es lo más importante, la realidad es que en los proyectos donde el “Core Business” está en la extracción de minerales o en la construcción de grandes puentes o carreteras, “lo Social” no define las licitaciones, ni las ganancias del proyecto; pero si puede incidir en las pérdidas, y por eso muchos lo consideran un obstáculo que hay que resolver de la manera que sea. Esto ocurre cuando “lo social” sigue siendo visto por los tomadores de decisión y los ordenadores del gasto como “un problema” que hay que evitar y/o solucionar de la manera más rápida aunque no sea la más conveniente para las comunidades y algunas veces para la misma empresa que, en ocasiones, termina pagando mucho más por enderezar los entuertos de aquellos asuntos que no resolvieron de manera adecuada en el tiempo oportuno.

Afortunadamente, como dije antes, la Gestión Social ha evolucionado y esto se evidencia en que ahora existen Planes y Programas para diseñar y gestionar los proyectos requeridos para prevenir y mitigar los impactos generados. Sin embargo, es una Gestión Social instrumentalizada y operativa, restringida a las obligaciones contractuales y con poco margen para ampliar su acción en función del bienestar y el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades de su área de influencia. Esto pasa por dos razones: 1) Porque la Gestión Social sigue siendo vista como una labor de segunda categoría. Si bien las personas que orientan los programas son profesionales de las ciencias sociales, quién toma las decisiones finales y ordena el gasto es un gerente de algún área técnica o en el mejor de los casos el responsable del área ambiental; 2) Porque desde la visión técnica desde la que se dirigen los proyectos, “lo social” es como una bolsa donde todos caben por igual. Aquí me detengo para explicar mejor este punto.

De modo general llamamos ciencias sociales a aquellas que están dedicadas al estudio científico de la acción humana en su relación con el otro, lo otro y consigo mismo. Cada ciencia se construye dependiendo la perspectiva de lo que se estudie en esa triple relación y de la forma como se construya el conocimiento (epistemología). En el lenguaje cotidiano al hablar de las ciencias sociales incluimos también las disciplinas científicas y las profesiones que surgen en este campo. Sin embargo, en el mundo de los proyectos de alto impacto estas diferencias no importan, allí todo lo que tiene que ver con la presencia de personas dentro del área de influencia del proyecto se simplifica en una frase: “lo social”. Por eso cuando se hacen convocatorias para realizar la Gestión Social de los proyectos todo se mete dentro de una sola bolsa con un anuncio que dice más o menos así: “se requiere profesional social (en Sociología, Psicología, Trabajo Social y afines para …”).

Frente a esto, y por las condiciones del mercado, los profesionales de las ciencias sociales han tenido que aceptar esta especie de “maltrato profesional” pues los sueños con los cuales se fueron edificando los conocimientos propios de cada saber, con los cuales se vivieron trasnochos, crisis existenciales, emociones y razones, quedan borrados de un plumazo y el psicólogo clínico queda sabiendo y haciendo lo mismo que el psicólogo social, el trabajador social, el comunicador, el sociólogo, el historiador o el antropólogo; y si no fuera porque tener el título es una condición contractual, hoy día, seguramente esos cargos los ocuparía cualquier persona de cualquier profesión o incluso sin profesión, porque en la visión de muchos gerentes y empresas, es que “eso de lo Social” es solo un relleno, algo que puede hacer cualquiera, como se hacía antes.

Aunque algo de responsabilidad también la tienen quienes aceptan estos trabajos y una vez en ellos no marcan la diferencia que podrían hacer desde los saberes y competencias propias de su profesión y más bien se resignan a hacer lo que toque sin proponer una innovación, cuestionar, censurar u oponerse. He visto casos en que una mala decisión de un gerente técnico es acatada, sin chistar, por parte de profesionales de las ciencias sociales aun cuando saben que esa decisión no es conveniente para una familia, comunidad o, inclusive, la empresa; simplemente se acata por miedo a perder su puesto o ser objeto de un regaño. Y es debido a esa actitud pusilánime y mediocre de algunos(as) por la que el trabajo de los profesionales del área social es subvalorado y se refieren a ellos, a veces de manera peyorativa, como “el social”, alguien que se puede reemplazar fácilmente porque no es importante para el desarrollo del Proyecto o porque simplemente es alguien "con el cual o sin el cual todo sigue tal cual".

Es por eso que considero que reconocer la dignidad del profesional en Ciencias Sociales en cada una de sus área del conocimiento es vital para que los proyectos de alto impacto tengan un mejor rendimiento, pues el mejoramiento en las relaciones con las comunidades desde la comprensión del Sentido de sus acciones, de su historia, cultura, usos y costumbres; del conocimiento de los actores y su relación con el proyecto en sincronía con sus historias y proyectos de vida; de una construcción social del riesgo que potencie las dinámicas de participación ciudadana y el sentido de pertenencia del proyecto para su desarrollo comunitario; redundarían en una relación más armónica entre las empresas y las comunidades que se traduciría en mejor disposición al diálogo y la negociación preventiva y, por lo tanto, menos conflictos críticos que paralizan los proyectos y generan altos costos en su solución y el retraso de las metas propuestas.

Cuando cada profesional, según su formación, está en el lugar que le corresponde dentro la Gestión Social del un proyecto, ésta pasa de ser un mero instrumento para el cumplimiento contractual y/o de los planes de manejo para convertirse en una sinfonía de acciones que le generan un valor agregado a los proyectos y a las empresas que los lideran, conectándose armónicamente con los principios requeridos hoy en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Responsabilidad Social Corporativa.

Es en ese sentido que el Director de la Gestión Social se convierte en un verdadero artista que sabe combinar los saberes de las Ciencias Humanas con las necesidades reales de los proyectos, haciéndose el socio de todos los equipos de trabajo y de todos los actores externos interesados en el Proyecto. Un profesional que sabe conciliar los propósitos económicos del Proyecto con la sostenibilidad ambiental y el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades de sus áreas de influencia.

Mi llamado a las empresas es a mirar la Gestión Social como algo que está en el corazón de los proyectos y no como algo marginal; y a los profesionales de la Gestión Social a posicionarse de sus saberes y competencias para ofrecer el mejor servicio que las empresas, los proyectos y las comunidades requieren.

 

GESTION SOCIAL 1-2-3 - VIAS 5-G

 Es normal que los estructuradores de los proyectos, y en consecuencia sus ejecutores, consideren que la Gestión Social es una sumatoria de actividades, más o menos, planas durante el tiempo que dura el proyecto. Sin embargo, hay que destacar que la Gestión Social en un proyecto vial concesionado tiene tres (3) momentos que se dan en cada una de sus fases. Estos momentos son: 1) Liberación; 2) Integración; 3) Resiliencia Social


1.  Liberación.  Esta fase transcurre desde el momento en que se firma el acta de inicio hasta el comienzo de la construcción del tramo o de la Unidad Funcional (UF), según como se haya estructurado el proyecto o se plantee el tiempo-camino. Durante el desarrollo de esta fase el responsable de la gestión social del proyecto deberá actuar de manera coordinada con el responsable de la gestión ambiental y el de la gestión predial, pues los tres persiguen el mismo objetivo: liberar social, predial y ambientalmente el territorio sobre el cual se iniciarán los trabajos de construcción de la vía.


     Liberar, en este contexto, significa resolver todas las situaciones que puedan generar conflictos que impidan o retrasen el desarrollo de las obras; para ello es necesario que antes que lleguen las máquinas y los obreros, se cuente con la Licencia Ambiental, los predios estén comprados, las unidades sociales y económicas compensadas según su situación y las comunidades  sean ampliamente conocedoras de los pormenores del proyecto, los impactos y beneficios que tendrá para sus vidas, las posibilidades de contratación de personas, bienes y servicios, y las condiciones para el aprovechamiento de la obra en el Desarrollo de su localidad y/o la región.

 

En esta fase el equipo de Gestión Social deberá iniciar por conocer los estudios, diagnósticos y propuestas realizadas por el estructurador para validar, ampliar y actualizar dicha información con la realidad actual del proyecto. Sin embargo, dos documentos vitales en esta fase, y que por lo general no se hacen en la estructuración son: a) el mapa de actores; y b) el mapa de conflictos.


a) Para levantar el Mapa de Actores es necesario hacer una lectura del entorno político, económico y cultural del territorio para establecer los tipos de actores (personas, organizaciones o instituciones), sus intereses y posiciones frente al proyecto, de tal manera que se pueda diseñar una estrategia de relacionamiento que posibilite avanzar en el proceso de liberación de acuerdo con los tiempos previstos para ella. Entre los actores es importante identificar aquellos líderes naturales, que sin tener cargo o título formal, tienen gran incidencia en la opinión y el sentir de las comunidades.


b)El Mapa de Conflictos va surgiendo con el mapa de actores. El propósito de este instrumento es permitirle al concesionario identificar tres tipos de conflictos: i) aquellos que son históricos en la zona y que no tienen nada que ver con el proyecto que se desarrollará pero habrá quienes se los quieran endilgar al proyecto. ii) aquellos que están latentes y que con la presencia del proyecto cobran relevancia. iii) aquellos que se generarán por el desarrollo del proyecto y que requieren un tratamiento específico con las áreas involucradas.


En este punto es importante destacar que el responsable de la Gestión Social debe tener las habilidades y los conocimientos necesarios para establecer buenas relaciones con los lideres políticos, gremiales y sociales de las localidades que hacen parte del área de influencia del proyecto con el fin de construir los canales comunicativos que faciliten el entendimiento mutuo entre las partes y de esta manera diseñar, con la alta gerencia del proyecto, una estrategia de relacionamiento que les permita generar un clima de aceptación, confianza y solidaridad entre los actores identificados con el proyecto que está iniciando.

 

Otro insumo clave para el buen desarrollo de esta fase es el análisis de riesgos e impactos del proyecto. Es necesario complementar la información proporcionada por el estructurador pues la claridad sobre estos aspectos permitirá al responsable de la Gestión Social diseñar la estrategia comunicativa para el desarrollo de las reuniones con las comunidades y la elaboración de piezas de difusión con la suficiente claridad y anticipación para evitar que los rumores sobre posibles afectaciones generen posiciones adversas de las comunidades por temores infundados. Este ejercicio proporciona insumos al mapa de conflictos (especialmente los de la categoría iii, señalados en el párrafo anterior).

 

Paralelamente a estas acciones de orden estratégico, se diseñará el Plan de Gestión Social Contractual (PGSC) que servirá como “Carta de Navegación” para el desarrollo de las actividades sociales durante el resto del tiempo que dure el proyecto. Es de resaltar que en los proyectos de 5-G este PGSC además de estar alineado con principios de Responsabilidad Social y Sostenibilidad, debe contar con un enfoque de género, atendiendo las características de las comunidades identificadas en el diagnóstico y procurando irradiar este enfoque a las otras áreas del proyecto.

 

2.      Integración. Esta fase inicia con el proceso constructivo en el tramo o UF. Llamamos integración a este momento porque, aunque ya han bajado las expectativas sobre el diseño del proyecto, impactos, beneficios y oportunidades, inicia una dinámica de conflictividad permanente por asuntos propios del proyecto como el empleo o la contratación de bienes y servicios; también temas relacionados con la afectación de predios, las afectaciones ambientales, el paso de maquinaria pesada, las restricciones de tráfico, etc.; y por último los conflictos propios de la vecindad entre el concesionario y las comunidades aledañas al proyecto.


     El ritmo que marca el proceso constructivo puede llevar a que la Gestión Social se enfoque en resolver los temas de urgencia dejando de lado la planeación establecida en su hoja de ruta del período. Por esta razón es necesario contar con profesionales cuyo perfil no se limite a la simple operatividad de las actividades definidas en el Plan de Acción, sino que tengan la plasticidad, desde el conocimiento y la praxis, para atender los asuntos urgentes sin descuidar lo importante del proyecto.

 

Esta es una fase de diálogo continuo, de negociación permanente y compromisos para cumplir en el corto plazo. Una fase donde la confianza ocupa un lugar central en las relaciones entre la comunidad y el concesionario. Por esta razón el papel del gestor social es ser el socio de todos los equipos de trabajo y el mediador entre las comunidades y los tomadores de decisión dentro del proyecto. El responsable de la Gestión Social debe tener la capacidad de plantearle claramente a las comunidades los alcances de los acuerdos logrados, cuando sea el caso, y de velar por el cumplimiento de esos acuerdos haciéndole seguimiento, en tiempos y metas, a los compromisos de cada una las áreas del concesionario implicadas en esos acuerdos.


3.  Resiliencia Social. Entiendo por resiliencia social la capacidad que tiene las comunidades de asimilar los cambios que se generan en su entorno y por los cuales deben cambiar hábitos, prácticas y costumbres para adaptarse a la nueva realidad.


Una vez construida la carretera comienza el proceso de adaptación de las comunidades a la “nueva vida”. El primer cambio se da en el paisaje, ya no están las casas y/o negocios que se frecuentaban, tampoco los vendedores ambulantes; ahora hay una amplia carretera, seguramente un puente vehicular y pasos peatonales seguros. La seguridad vial se ha vuelto parte del discurso cotidiano. Otro cambio significativo esta en la movilidad; con las dobles calzadas entrar y salir de los centros poblados implica una acción a la que se deben acostumbrar propios y extraños. Se necesita aprender el buen uso de los retornos, de los carriles de aceleración y desaceleración, conocer mejor las señales de tránsito y conocer mejor los riesgos asociados a la nueva carretera.

 

En esta fase el responsable de la Gestión Social adquiere un rol más educativo. Se requiere una relación fluida con las comunidades y los usuarios haciendo mucho énfasis en la acción pedagógica orienta a la seguridad vial y el resguardo del derecho de vía. También se debe enfocar en el trabajo mancomunado con los lideres políticos y gremiales de la zona para aprovechar al máximo esta nueva realidad en beneficio de la calidad de vida de los habitantes, mediante el aprovechamiento de los suelos y de las condiciones de la nueva carretera para potenciar el Desarrollo Local y Regional.

 

Esta fase termina con el proceso de reversión del proyecto que debe ser también reversión a la comunidad para fortalecer el sentido de pertenencia que se requiere para su bienestar y el de los usuarios.

 

Como se observa, la Gestión Social en los proyectos de infraestructura vial no son una sumatoria de acciones planas e indistintas durante las etapas del proyecto ni un mero requisito contractual. Por el contrario, son acción complejas, con distintitos momentos que requieren distintos tipos de liderazgo, perfiles y competencias. Esta visión ayudará para que los estructuradores de los proyectos y los concesionarios tengan en cuenta las asignaciones presupuestales según los tiempos y propósitos de cada momento de la Gestión Social, optimizando los recursos disponibles.

 

Desarrollo Sostenible y Acción Comunicativa

 La modernidad, es decir esta época de la historia de occidente, fue posible por el cambio de la concepción religiosa del mundo por una representación desde la razón. Razón cartesiana: pienso, luego existo. Razón egocéntrica y monológica; es decir, que solo conversa consigo misma. Así surge la modernidad y con ella los procesos de modernización que trae consigo esta visión de mundo que busca la eficiencia y la eficacia anteponiendo el desarrollo humano al crecimiento económico.

A nosotros, colombianos y latinoamericanos, nos llegaron las angustias de la modernización, pero sin modernidad; como quien recoge los frutos de un árbol que no ha sembrado ni ayudó a crecer. A estas alturas del llamado siglo 21, la modernidad sigue siendo, para nosotros, un concepto tardío, ausente e ignorado, aun así, queremos posar de  posmodernos aunque sigamos siendo premodernos; al fin y al cabo tenemos, culturalmente, un poco de todo, una cultura híbrida como lo dijera algún filósofo latinoamericano. Sin embargo, económicamente seguimos apostando a procesos lineales, en la vieja idea de que la base el Desarrollo es el crecimiento económico.

Ahora, con este empequeñecimiento del mundo que nos brindan los medios de comunicación, hoy fortalecidos con las redes sociales, nos sentimos parte de la “aldea global” y obviamente queremos aportar nuestro granito de arena al porvenir de la vida humana desde el Desarrollo Sostenible. El problema es que para muchos esto se usa más como una moda, un cliché o una oportunidad electoral, lo que echa a pique los grandes esfuerzos que hacen quienes sí tienen una postura convencida y argumentada sobre el tema. En todo caso, la idea de un Desarrollo Sostenible, que no es nueva en el mundo, pero que se viene abriendo paso entre nosotros, con mucho esfuerzo, es una realidad a pesar de nuestra comprensión tardía del valor que tenemos como continente en este proceso.

Esta otra visión del Desarrollo orientado hacia la Sostenibilidad, es decir hacia el equilibrio entre el crecimiento económico, la protección del medio ambiente y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas, encuentra su fundamento en un modelo de representación del mundo que se construye en el acuerdo donde confluyen múltiples perspectivas de lo mismo: la razón comunicativa. A diferencia de la acción estratégica, modelo de la racionalidad instrumental propia de las empresas tradicionales, donde se promueve la competencia entre pares, se busca el bienestar individual y el entorno es solo un medio más para conseguir sus fines; con la acción comunicativa se procura la transparencia argumentativa que contribuya a la solidaridad entre  las partes, es decir que el otro es visto como un interlocutor válido en la construcción de propósitos comunes y lo otro (el entorno) es aquello que genera las condiciones de posibilidad para la conservación de la vida en general y de una vida humana digna.

La pregunta ahora es ¿cómo hacemos que esto sea posible en esta realidad colombiana donde la tolerancia solo es posible entre aquellos que piensan igual bien sea de una lado u otro; donde las posibilidades de disentir están atravesadas por el insulto, la amenaza y la agresión física; donde los argumentos poco importan porque por encima de ellos están los clichés y las doctrinas políticas que reemplazaron a las religiosas o porque todo debe ser explicado con suficiencia en 280 caracteres a riesgo de volverse aburrido u obsoleto?

MITOS Y REALIDADES EN PROYECTOS DE ALTO IMPACTO

 La desconfianza y la incertidumbre son las dos emociones más frecuentes con las que tienen que lidiar las empresas que inician un nuevo proyecto de alto impacto (infraestructura vial, hidrocarburos o minería) con las comunidades de su área de influencia directa. Incertidumbre porque, muchas veces, las comunidades no tienen claro cuál será el impacto real del proyecto en su forma de vida y desconfianza porque ya saben que en el render las cosas siempre se ven más bonitas que en la realidad.

La incertidumbre siempre va de la mano con el miedo, es parte de la naturaleza humana temer a lo desconocido, el otro-lo otro (no conocido) siempre será una amenaza a nuestra existencia, por eso siempre aparece en forma de monstruo con uno o tres ojos, gigante, desfigurado y “malo”. Por su parte la desconfianza es la antesala de la obstinación, no hay razones ni promesas que motiven a las personas y que se abran a nuevas ideas, la desconfianza es un candado con una cerradura difícil de abrir. Esta combinación letal es aprovechada, casi siempre, por personas que tienen intereses personales (políticos o económicos) y ven los proyectos como un buen catalizador de sus pretensiones.

En estos tiempos de globalización y redes sociales las teorías conspirativas encuentran tierra fértil en la mente de personas que solo desean llevar una vida tranquila y que dan por cierto todo lo que sea publicado como una noticia y mucho mejor si se considera que, esa noticia, es el resultado de algún estudio realizado por alguna universidad del exterior o tiene el logo de una agencia noticiosa. Así se crean los mitos, se propagan y se instalan en el imaginario colectivo.

Las empresas invierten cuantiosos recursos en estrategias de comunicación tratando de llegar al entendimiento de las comunidades con argumentos estructurados para tumbar los mitos, pero casi siempre fracasan. ¿Por qué? Porque su discurso, técnico y argumentativo, no contiene los elementos requeridos por la comunidad para cambiar su percepción y/o representación del proyecto. En este punto comunidad y empresa están en distintos niveles de comunicación, es decir no hay competencia comunicativa.

Tomemos como ejemplo el proyecto de fracking, una técnica para la extracción de gas y/o petróleo, en yacimientos no convencionales, mediante la perforación de un pozo, entubado y cementado, a más de 2.500 metros de profundidad, utilizando agua -con algún material apuntalante y productos químicos- a alta presión, de modo que supere la resistencia de la roca y abra una fractura controlada en el fondo del pozo que contiene el hidrocarburo y así favorecer su salida a la superficie.

El proyecto no ha iniciado, se realizará un piloto (en el municipio de Puerto Wilches-Colombia), es decir, una acción pequeña, para evaluar viabilidad, tiempo, costos, acontecimientos adversos y mejorar o descartar el diseño del proyecto a gran escala. Sin embargo, ya se escuchan voces de oposición alentadas y alimentadas por discursos y opiniones ajenas a la historia, hábitos, usos y costumbres de un pueblo que se ha construido culturalmente desde una relación cotidiana en torno del río y el petróleo.

Lo curioso es que el piloto tampoco ha iniciado y antes de hacerlo necesita de un Estudio de Impacto Ambiental y cumplir una serie de requisitos para tener viabilidad. Entonces ¿de dónde vienen esas voces que con tanta anticipación se oponen a un proyecto que podría traer grandes beneficios para las comunidades de la región? En vez de paralizar, ¿por qué no movilizar al ciudadano de a pie para acompañar, vigilar y controlar socialmente el desarrollo del proyecto piloto y así tener más y mejores elementos de juicio para opinar sobre el proyecto? Los juicios anticipados -prejuicios- limitan los horizontes del mundo y disminuyen las posibilidades de crecimiento y desarrollo de las personas y de los pueblos.

Anticiparse a la creación de mitos sobre los proyectos de alto impacto es una labor que las empresas deben contrarrestar con menos discursos de ingeniería y más investigación sobre la realidad socio-cultural de las zonas donde se ubican sus proyectos en procura de fortalecer los lazos de confianza entre empresa y comunidad, disipar los miedos y construir conjuntamente los relatos sobre la nueva realidad estableciendo canales de comunicación en el mismo nivel.

Que los mitos sigan siendo aquellos relatos que brotan desde las relaciones ancestrales con el río, el oro negro y la magia de la selva que los envuelve alegremente, revitaliza su Ser y fortalece su identidad; y que la realidad se siga construyendo con horizontes amplios, perspectivas claras y sin prevenciones.


EL COSTO DE LOS CONFLICTOS

Cada vez hay más empresas donde la sostenibilidad no es solo un discurso sino que es parte real de su cultura organizacional.

Las empresas que han comprendido que su papel no es solo hacer las cosas (carreteras o extraer petróleo y minerales) sino contribuir con sus acciones al Desarrollo de un territorio y población, tienen más posibilidades de construir una agenda de relacionamiento comunitario que les permita anticiparse a los conflictos a través de alertas tempranas o de gestionarlos y resolverlos oportunamente.

Un conflicto social que no se gestione de manera adecuada, implica grandes costos para las empresas por la parálisis de los trabajadores y de las máquinas, la movilización de equipos e insumos, la desviación del tiempo del personal hacia el sitio donde se presenta el conflicto, especialmente de la alta gerencia, además de la reputación empresarial que puede afectar las relaciones comerciales y la desconfianza de las comunidades locales.

Con todos los proyectos que se vienen desarrollando en el país desde hace muchos años (en el sector extractivo y de infraestructura vial) es claro que los factores desencadenantes de los conflictos con las comunidades (y sus costos) son previsibles. Sin embargo, muchas empresas no utilizan esta información para aprender lecciones relevantes porque dicha información no se procesa con metodologías de sistematización que generen documentos de aprendizaje y por la incapacidad de reclutar y/o retener a los mejores talentos, particularmente en el área de relaciones comunitarias.

Construir relaciones sostenibles con las comunidades, parte del conocimiento del entorno, a través de herramientas cualitativas y cuantitativas que toman tiempo en su diseño y aplicación, lo que genera tensiones con las áreas de producción por las metas trazadas y tiempos definidos para la entrega de sus productos. En este punto es necesario identificar las conexiones entre los distintos procesos, las afectaciones al proyecto y sus implicaciones presupuestales.

Analizar el costo de los conflictos contribuye a diseñar una estrategia de relacionamiento con los grupos de interés con mayor compromiso por parte de todas las áreas de la empresa y una agenda de gestión social proactiva, marcando un derrotero desde los beneficios del proyecto a través de la ejecución de programas y proyectos; y no una constante de acciones reactivas que generalmente terminan en impactos más severos, como bloqueos y parálisis de obras por parte de las comunidades o contratistas y posturas duras e inflexibles por parte de las empresas que a la postre terminan costando tres o cuatro veces más el valor de una solución oportuna; es decir, una situación en la que todos pierden.

 

PROYECTOS 5-G, CON ENFOQUE DE DERECHOS

 El bienestar de las personas y no la economía es el principal propósito de cualquier proyecto. No se puede perder de vista esta premisa, especialmente en aquellos proyectos de alto impacto como son los del sector extractivo y la infraestructura vial.

La base del respeto a la condición humana son los Derechos Humanos. Vivimos por ellos y para ellos. Son la expresión objetiva de la esencia humana, aquello que nos pone en plano de igualdad sin importar color, tamaño, lengua, creencia, género o ideología. La dignidad no se mide ni se calcula, no se compra ni se vende, esta ahí, es nuestra esencia como seres humanos.

Los Derechos Humanos surgen en correspondencia con una concepción individualista del mundo y acorde con los acontecimientos mundiales se fueron complementando con reconocimientos de orden social, cultural, económico y ambiental, para finalmente concebirse desde la integralidad centrada en la vida humana, como lo reconoce la declaración de Viena y el plan de acción donde se define que todos los Derechos Humanos son universales, indivisibles e interdependientes.

La falta de una visión que relacione los propósitos de los proyectos con los Derechos Humanos, por parte de las empresas, normalmente es fuente de conflictos entre éstas y las comunidades de sus áreas de influencia.  Esto se manifiesta de la siguiente manera:

Por un lado, en el discurso de las empresas normalmente se encuentran conceptos como impactos, mitigación, compensación, restablecimiento, etc., pero no de Derechos Humanos; por eso las acciones de compensación, mitigación, etc., están referidas a las cosas (casas, escuelas, parques y no a las personas). Para las empresas (claro no todas) esos son temas que se abordan desde el cálculo de las afectaciones al proyecto en términos de costos y tiempos de implementación.  De otro lado, las comunidades abordan los impactos desde la perspectiva de las amenazas que representa el proyecto para su permanencia en el espacio que habita desde hace muchos años, la ruptura de sus redes sociales y emocionales, la continuidad de los estudios de sus hijos, del sitio de recreación o la afectación a las fuentes de agua, etc. Aunque tampoco lo hacen explícito en su discurso, la preocupación de las comunidades es por la vulneración de los Derechos Humanos, por su integralidad y su dignidad.

Sería recomendable que las empresas tuvieran en cuenta, en el enfoque de los propósitos de sus proyectos, los Derechos Humanos y así los impactos generados no se miren solo desde los costos y el plan de manejo; es decir, que se entienda que la afectación a las familias que se ubican en la faja de retiro de los proyectos no es solo un tema de compensaciones económicas sino de restablecimiento del Derecho a una vivienda digna; que en el impacto de una escuela no se trata solamente de hacer una nueva, porque eso manda la ley, sino por el restablecimiento del Derecho a la educación de los niños; y que el impacto a un parque sea entendido como la vulneración del Derecho a la recreación; o que los impactos a un puesto de salud, a un salón comunal o un cementerio, etc., sean comprendidos desde la vulneración de los Derechos correspondientes y las medidas de compensación como restablecimiento de esos Derechos.

En estos tiempos donde el discurso de la Sostenibilidad y la Responsabilidad Social ronda por todos los pasillos de las empresas y las instituciones públicas, sería bueno que aterrizaran el enfoque de Derechos Humanos a la visión de los proyectos y desde ahí a las estrategias de planeación y ejecución de los mismos. Es una tarea en la que se debe involucrar toda la empresa y son los directores de Sostenibilidad o de Responsabilidad Social los llamados a liderar esta iniciativa dentro de sus empresas para mejorar los canales de comunicación y entendimiento con las comunidades de sus áreas de influencia. Lo que sin duda redundaría en menos conflictos, mayor productividad y mejor reputación.

RSE Y PROYECTOS 5-G

Hoy en día todo el mundo habla de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), las empresas lo pregonan y las comunidades lo reclaman. El problema es lo que cada uno entiende por este término.

RSE es un concepto que ha venido evolucionando desde aquella idea de asistencialismo donde se reparten dádivas a las comunidades como una especie de expiación de culpas, hasta las modernas teorías alineadas con una idea de Desarrollo Sostenible y Valor Compartido. Desafortunadamente, para muchas empresas que realizan los proyectos de infraestructura vial y las comunidades de sus áreas de influencia, la RSE se entiende como una acción asistencialista; y es normal que así sea, pues como he dicho antes, son zonas donde la histórica ausencia del Estado las obliga (a las comunidades) a “aprovechar” al máximo la presencia de cualquier actor que pueda “ayudar” a resolver de manera inmediata alguna necesidad; y en ese contexto, las empresas son felices pues esto siempre resulta mucho más barato que hacer planes y programas de largo plazo.

En los proyectos de 4-G, insólitamente, se les ha pedido a los concesionarios que involucren la RSE en sus proyectos. Digo que esto es insólito porque uno de los principios básicos de RSE es su voluntariedad. En lo personal espero que RSE no sea una exigencia contractual sino una acción propia de las empresas que esté alineada con su línea de negocio. Algo parecido a esta definición:

 

“Responsabilidad Social de la Empresa es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno, estrategias, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medioambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparente con sus grupos de interés, permitiéndole asegurar el crecimiento económico, el desarrollo social y el equilibrio ecológico”

 

Partimos de la idea de que el primer nivel de la RSE es el cumplimiento de las obligaciones contractuales y legales de la empresa y, desde allí, pasar al reconocimiento de las personas que hacen parte directa y/o indirecta de sus proyectos, bien sea porque reciben algún beneficio o tienen algún tipo de impacto que los pone en el círculo de sus grupos de interés, con los cuales se debe establecer un diálogo abierto para diseñar estrategias y políticas de intervención, que además de contribuir con el bienestar social (hacia adentro y afuera) y el equilibrio ambiental, asegure las ganancias de la empresa.

Todas las empresas tienen el deber de diseñar programas de RSE de acuerdo con su línea de negocio y en sintonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los ciudadanos tenemos la responsabilidad de velar porque las empresas y sus productos cumplan unos mínimos de RSE como el respeto por los derechos humanos, la transparencia, la seguridad de sus trabajadores y la mitigación y/o compensación de sus impactos socio-ambientales.

Los proyectos de 5-G son una oportunidad para el Desarrollo del país pero sobre todo para el Desarrollo de los municipios y las comunidades de sus áreas de influencia, siempre y cuando se encuentren preparados técnica, académica, social e institucionalmente para gestionar el Desarrollo que éstos generan y se establezcan líneas de acción cooperativa, basadas en RSE, entre los concesionarios y sus grupos de interés.

PROYECTOS 5-G: El Mapa de Actores

La mayoría de los centros poblados por donde se realizarán los grandes proyectos de quinta generación (5-G) son zonas con poca presencia del Estado, en precarias condiciones de educación, salubridad, seguridad, etc.; además sin oportunidades de empleo formal, entre otras cosas.

Frente a esta realidad, con la presencia de grandes empresas realizando mega-proyectos que benefician al País, las personas de las áreas de influencia (A.I) siempre esperan que en su corto paso se le brinden oportunidades de empleo y contratación de bienes y servicios; además que los proyectos se realicen sin vulnerar los derechos fundamentales de las personas y los derechos colectivos y del medio ambiente de las comunidades por donde pasan, pues de lo contrario surgirán los  conflictos emergentes (que ya explique en el artículo anterior)  y en algunos casos el bloqueo y parálisis de las obras.

Por esta razón es importante cambiar “el chip” de las empresas y de los mismos pobladores. De estos últimos para que dejen de sentirse como simples extras de los proyectos, es decir alguien de relleno y tomar conciencia de que estos proyectos pueden aportar al Desarrollo Sostenible de sus localidades y regiones; y las empresas para que tengan claro que las personas son el pilar de los proyectos, por su propósito final y porqué son el sostén de su ejecución; las comunidades no deben considerarse como obstáculos de los proyectos sino como su razón de ser, por eso es importante conocer bien el territorio, las personas y los intereses que rondan los proyectos; es decir, se debe levantar un mapa de actores.

El mapa de actores es una herramienta que se debe construir desde el inicio del proyecto que, integrada con el mapa de conflictos, permitirá a las empresas trazar una hoja de ruta de la gestión social desde sus prioridades y no, como sucede la mayoría de las veces, una gestión social rezagada y condicionada a la agenda de las comunidades (apagando incendios).

Hay distintas metodologías para levantar un mapa de actores, en lo personal me gusta la de Mitchell, Agle y Wood, para destacar los atributos de Poder, Urgencia y Legitimidad que permite establecer siete (7) tipos de comportamientos en las diferentes combinaciones posibles entre estos tres atributos.

La claridad que le ofrece un mapa de actores de estas características a las empresas, además de ayudarles a trazar un derrotero en la gestión social, también es un elemento clave en el desarrollo de la estrategia de comunicaciones y del relacionamiento comercial, entre otros.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, con el avance de los proyectos, los intereses de algunos actores cambian, por eso se debe mantener un monitoreo constante de este mapa y revisar su actualización de manera periódica

Proyectos 5-G en Santander: Los Conflictos Emergentes

 Las zonas que configuran el área de Influencia (A.I)de los proyectos 5-G en Santander  se caracterizan por su lejanía de los centros urbanos, la mayoría son comunidades empobrecidas con el paso del tiempo y con una sensación de la ausencia del Estado que se refleja en sus carencias de servicios públicos, educación, salud, recreación y vías de comunicación; también la inexistencia de una economía formal y el abandono a su propia suerte frente a los grupos al margen de la ley, de un bando u otro; además el aumento del comercio ilegal y el surgimiento de bandas delincuenciales y muchos factores que día a día atizan más las pobrezas.

En este escenario, la presencia de cualquier empresa en la zona que represente, directa o indirectamente, la acción del Estado, será aprovechado por estas comunidades, líderes sociales y políticos para exigir reivindicaciones de aquellas “deudas históricas” que, consideran, el Estado tiene con ellos. De ahí que es muy importante que las empresas que ganen estos proyectos, por medio de una concesión que le puede garantizar una presencia en la zona por más de 25 años, tengan en cuenta las siguientes consideraciones:

 1.      Como ya lo mencioné, los proyectos se desarrollarán en zonas con grandes conflictos históricos que las comunidades rápidamente le harán notar y sobre los cuales les exigirán su intervención. Las empresas deben saber identificar esos conflictos y apartarse de ellos pues esos conflictos están allí y seguirán existiendo mientras no haya una intervención directa del Estado.

 

2.       Es probable que alguno de estos asuntos generadores de conflictos se intensifique con la llegada del concesionario a la zona, por ejemplo, el desempleo. Las comunidades exigirán a las empresas que les contraten la mano de obra no calificada y, en algunos casos, calificada; también pedirán la contratación de volquetas y algunas maquinarias, también la prestación de servicios como restaurantes, hoteles, etc.

 

3.       Sin duda con el desarrollo del proyecto surgirán nuevos conflictos por asuntos propios del proyecto y que la empresa deberá solucionar; los más comunes son aquellos relacionados con temas prediales, ambientales y sociales. Para ello el consorcio contará con un eficiente sistema de quejas y reclamos que, además de atender oportunamente las pqrs, debería servir como un sistema de alertas tempranas para prevenir los conflictos.

Este es el escenario con el que se van a encontrar las empresas a quienes se concesionen estos proyectos, por eso es importante que, desde el inicio, levanten un mapa de conflictos y de actores que les permita saber qué temas deben abordar y con quienes; no hacerlo es incurrir en un error muy común de muchas empresas que creen todos los conflictos tienen que ver con ellos y que su presencia es única en el territorio, desbordando así su capacidad de acción y reacción frente a ellos.

Por otro lado, algunos de estos tipos de conflictos señalados, se pueden prevenir desde ya. Me refiero a aquellos que tienen que ver con el empleo, la contratación y seguramente algunos impactos sociales. Me explico:

Cuando llegue el momento, el concesionario a cargo, buscará operadores de maquinaria pesada, volquetas doble troque, empresas que presten servicios de vigilancia, soldadura, baños portátiles, suministro de alimentos, confecciones, entre otros; también buscará técnicos, tecnólogos y profesionales de distintas áreas. Entonces surge la pregunta que dejé en el artículo anterior: ¿Estamos preparados? ¿se han realizado acciones en procura de preparar las comunidades, organizaciones, empresas, funcionarios e instituciones para el desarrollo de los proyectos?

En todos estos años, que se han venido estructurando estos proyectos, todo el mundo sabe que se van a ejecutar y aún estamos a tiempo para prepararnos institucionalmente y socialmente para sacar el mejor provecho de ellos por el impacto que generarán en la región.

Creo que la ANI y el Ministerio de Transporte podrían hacer algo, apoyando a la gobernación de Santander y a los municipios, para preparase y prevenir esos conflictos emergentes, porque es seguro que algunos si se vienen preparando, pero para presentar sus demandas a los nuevos concesionarios y realizar bloqueos a los proyectos retrasando su tiempo-camino y generado muchas pérdidas para las empresas, las comunidades y el Estado.

Como dicen por ahí después vienen los ayayay, y no hay tiempo de llorar.


PROYECTOS 5-G EN SANTANDER - ¿Estamos Preparados?

 En el empeño de mejorar la conectividad entre los colombianos El Gobierno Nacional se ha empeñado en estructurar lo que se denomina Proyectos de Quinta Generación (5-G), que –según la ANI- se fundamentarán en la sostenibilidad aplicada en cuatro niveles: ambiental, financiero, económico y social; y sobre esto último se destinará un porcentaje del contrato a las inversiones sociales. Además, estos proyectos de 5-G, no solo incluyen proyectos viales, sino también fluviales, aeroportuarios y ferroviarios.

En el ámbito social también hay que anotar que será muy importante la definición de Stakeholders para trazar una hoja de ruta que posibilite el tratamiento de los conflictos emergentes de manera oportuna y el Enfoque de Género como estrategia transversal a los proyectos para procurar un desarrollo más equitativo en las comunidades de sus áreas de influencia (A.I)

Como Sociólogo, y por el conocimiento que tengo del sector, me alegra esta noticia que será un alivio para las comunidades y los gobernantes locales y regionales, en tanto que podrán realizar acuerdos con las empresas sobre proyectos de inversión social acordes con sus necesidades y expresiones culturales, usos y costumbres; y también, por supuesto, para los concesionarios que podrán realizar las inversiones acordadas en el marco de su presupuesto.

Sin embargo, me asalta la duda si nuestros líderes sociales, empresariales y políticos de los municipios que están en el área de influencia de estos mega proyectos, (especialmente en el departamento de santander) conociendo desde hace años que serán una realidad y que ya estamos próximos a su ejecución, ¿se han ocupado de preparar sus municipios y comunidades para aprovechar, de la mejor manera, estas oportunidades?

Estos son los grandes proyectos que tendrán incidencia en la región de la magdalena medio santandereano:

1. Troncal de Magdalena Medio: Proyecto de doble calzada con dos carriles en cada una. Atraviesa Santander desde PR 000 de la Ruta Nacional 4511 (Rio Ermitaño) hasta el PR 067+980 de la Ruta Nacional 4513 (Rio Lebrija), en total son 174Km. Atraviesa los municipios de Bolívar, Cimitarra, Puerto Parra, Simacota, Barrancabermeja, Sabana de Torres y Rio Negro.

2. Vía Férrea Bogotá – Santa Marta: Proyecto de rehabilitación de la vía férrea que busca reducir los costos del transporte de la carga  entre el centro del país y los puertos de la costa norte. Atraviesa Santander desde el PK 333 hasta el PK 524, en total son 191 Km, atraviesa los municipios de Cimitarra, Puerto Parra, Simacota, Barrancabermeja, Puerto Wilches, Sabana de Torres y Rio Negro.

3. Navegabilidad del Rio Magdalena: En primera fase el mantenimiento de un canal navegable entre Barrancabermeja y Barranquilla. Atraviesa los municipios de Cimitarra, Puerto Parra, Barrancabermeja y Puerto Wilches.

4. Plataforma Logística Multimodal de Barrancabermeja: Facilita y estimula el desarrollo productivo regional.

Entonces retomo los interrogantes que me genera el inminente inicio de estos proyectos de los cuales ya se conocía desde hace varios años:

¿La Gobernación de Santander, como entidad regional, cuenta con un equipo de profesionales especializados para diseñar una estrategia mancomunada, con alcaldes, empresarios, ong's y universidades para integrar el Desarrollo que generan estos proyectos en la dinámica del Desarrollo regional?

 ¿Se han venido preparando los municipios en la promoción y capacitación de personas para que puedan acceder a los empleos que se generarán en el campo técnico, tecnológico y profesional? (operadores de maquinaria, tecnólogos, profesionales HSE, ingenieros de diversas ramas, profesionales sociales de diversas ramas, etc.)

¿Se han venido preparando los municipios y el departamento en la capacitación de sus  funcionarios y servidores públicos en las competencias requeridas para afrontar el desarrollo que traen consigo estos proyectos como la posibilidad de mejorar las conexiones de sus municipios con los grandes centros urbanos o la posibilidad de grandes inversiones en proyectos de vivienda o turísticos, etc, ? (cambios en los usos de suelo, el valor de la tierra, oportunidades de inversión y desarrollo económico, transformación socio-cultural, entre otros), 

¿Se han venido preparando las pequeñas y medianas empresas de la región para convertirse en proveedores de bienes y servicios de estas grandes compañías que estarán al frente de los megaproyectos? y después de la fase constructiva en el desarrollo de emprendimientos sostenibles que contribuyan a mejorar la calidad de vida en sus localidades y regiones?

¿Se han venido preparando los gremios de volqueteros, soldadores, operarios y de profesionales para brindar servicios acordes con los estándares que exigen los grandes megaproyectos?

 ¿Existen programas de formación ciudadana para aprender a convivir y afrontar la dinámica social que se genera con la llegada de personas con otras costumbres y el aumento de dinero circulante?

¿El gobierno Nacional cuenta con un programa de apoyo a las entidades territoriales para que todo el Desarrollo que posibilitan estos proyectos se concreten en planes y programas de alto impacto para el mejoramiento de la calidad de estos municipios y departamentos?

Aún estamos a tiempo de implementar una gran estrategia de preparación, académica, técnica, económica y cultural para afrontar los retos que traen estos grandes megaproyectos, para que su ejecución realmente contribuya a mejorar la calidad de vida de las comunidades y no se conviertan en fuente de conflictos, pobreza y más violencia.

insisto en mi pregunta ¿ESTAMOS PREPARADOS?


PROYECTOS 5-G Y ENFOQUE DE GÉNERO

 A finales de la década de los noventa tuve la oportunidad de trabajar con una Organización No Gubernamental (ONG) cuyo propósito principal era la Promoción de los Derechos Humanos. En ese contexto era común escuchar sobre la importancia del enfoque diferencial y específicamente del enfoque de género en los proyectos que se realizaban, máxime cuando los recursos de los mismos provenían de agencias de cooperación internacional quienes exigían que fuera de esta manera.

En términos generales el enfoque diferencial nos permite realizar acciones dirigidas a los grupos poblacionales diferenciadas según sus condiciones de género, edad, etnia, condición física, vulnerabilidad, entre otros. Visto así el enfoque diferencial incluye el enfoque de género referido a los roles e identidades de las personas en los diferentes espacios del mundo de la vida cotidiana, resaltando que se promueve la equidad en el acceso a las oportunidades del género que ha sido históricamente marginado estructuralmente por su condición: el femenino

Seguí el recorrido de mi vida profesional por ONG’s más asociadas al mundo empresarial y allí el concepto de género no se mencionaba. Parecía como si esos temas relacionados con los derechos  pertenecieran a una dimensión social aparte del mundo empresarial y el ajetreo cotidiano de las personas comunes y corrientes.

Después tuve la oportunidad de trabajar en un proyecto de Infraestructura Vial, liderando la Gestión Social en un área de influencia que cubría más de cincuenta (50) centros poblados en mas de veintiún (21) municipios y cinco (5) departamentos, y en medio de toda la complejidad que implicaba este entramado en un proyecto de alto impacto, nunca oí mencionar el tema del enfoque de género por parte de la empresa, ni del cliente, ni las comunidades.

Ahora que se ha anunciado el inicio de los proyectos viales para Concesiones de Quinta Generación (5-G) que además de proyectos carreteros incluye aeroportuarios, férreos y de navegabilidad, el enfoque de género, entre otros es una condición esencial para su desarrollo. Algo que me alegra porque, porque es una estrategia que plantea nuevos retos y perspectivas pues es una condición para todo el proyecto y no solo para la Gestión Social.

En estos proyectos de 5-G se les exigirá a los concesionarios la incorporación del enfoque de género en la implementación de los proyectos, bien sea porque es un requisito de la banca internacional o una meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y no será un simple trámite sino algo que desde la presentación del proyecto debe demostrarse ofreciendo actividades y productos que permitan cumplir con tres niveles de acción: 1) Voz; 2) Empoderamiento y; 3) Transformación; lo que le representa al proponente puntos en su calificación.

Aunque en el país se ha avanzado en la incorporación de este tema en distintos ámbitos de la vida nacional y hay un marco normativo, ésta inclusión en los proyectos de 5-G será, sin duda, una contribución a la formación de una Cultura Incluyente y una ventana hacia un Desarrollo más equitativo para el País desde aquellas poblaciones más vulnerables y apartadas de los centros urbanos.  

RUTA DEL SOL - DAÑO COLATERAL

 Sigue el escándalo de Odebrecht y todo el país está indignado, que tal que no. Ahora se conoce que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca –en fallo de primera instancia– impuso una severa sanción a los socios de la concesionaria Ruta del Sol, incluida la empresa Episol, filial del Grupo Aval, si se comprueba que tuvo algún conocimiento o participación en las actividades ilegales de Odebrecht, socio mayoritario en ese proyecto.


Esta situación genera gran incertidumbre sobre el futuro de las concesiones en las cuales participa hoy el grupo aval (Conexión pacifico 1; Loboguerrero–Mulaló; Villavicencio-Yopal y Chirajara-Villavicencio), además de todas las implicaciones para el sistema financiero y el futuro de las vias 4G que esto conlleva. Sin embargo, más allá de esto, es muy importante pensar en los efectos que tendría esta situación en las economías locales por donde se construyen estas vias concesionadas y en la calidad de vida de miles de personas que hoy están vinculadas de manera directa o indirecta a esos proyectos.

Miremos lo que paso con el proyecto ruta del sol, sector 2. Cuando inició el 2017, en el proyecto ruta del sol, sector 2, todo era incertidumbre. Todas las actividades estaban paralizadas, los vehículos y la maquinaria permanecían inmóviles en sus sitios de parqueo. Una soledad desgarradora envolvía el ambiente en todos los 578 kilómetros. Nadie sabía qué estaba pasando o qué iba a pasar. Nadie puso la cara, nadie dio explicaciones. Cada día una nueva noticia con un nuevo escándalo que aumentaba el desasosiego de todos los trabajadores. Fueron días donde el llanto, la ansiedad y el nerviosismo recorrían los pasillos de aquellos campamentos y oficinas. Las personas que salieron alegres a celebrar su navidad ahora los recibía el año nuevo sin trabajo… y ahora? Qué hacer con las deudas contraídas, el colegio de los muchachos, la cuota del arriendo, la plata de la comida?... Poco a poco todos fueron despedidos con una gran desilusión y rabia en sus corazones.

La carretera quedó vacía y todos los centros poblados del área de influencia directa (más de 45) también sintieron el impacto de lo que estaba pasando, no solo por el desempleo que les cayó como un rayo, también porque todas las pequeñas empresas que ofrecían bienes y servicios se paralizaron: hoteles, restaurantes, volquetas, autobuses, soldadores, vigilantes, empresas de baños portátiles, empresas de mantenimiento, entre muchas otras. Estas empresas son una fuente clave en la dinámica económica de estos municipios y centros poblados, pero el proyecto quedó truncado y la carretera poco a poco se fue deteriorando.

Ahora, después de un año en que se dio por terminado el contrato de concesión, la situación no ha mejorado para las comunidades del área de influencia de este proyecto. Recién hasta hace un par de meses el INVIAS adjudicó unos contratos para hacer mantenimiento a las obras que quedaron inconclusas y aun no se sabe cuándo pueda ser adjudicada la carretera a un nuevo concesionario. En cuanto a los trabajadores muchos han conseguido nuevos empleos, la mayoría en condiciones menos favorables a las que tenían en la concesión ruta del sol, pero como dice la gente “ahí van”.

He contado esto con la idea que en las decisiones que se tomen con respecto a los socios de Odebrecht, se castigue a las personas responsables de pagar coimas y ocultar información a las autoridades; pero que éstas decisiones no afecten la continuidad de los proyectos y en consecuencia la calidad de vida de las personas que hoy están laborando en estas empresas de manera directa o a través de la oferta bienes y servicios, pues ellos son los ciudadanos de a pie, los que se ganan el pan con el sudor de su frente y que gracias a su esfuerzo es que mueve el desarrollo de sus regiones y del país.

Ojalá que todas estas personas no tengan la misma suerte de aquellos que trabajaron en la concesión ruta del sol y que literalmente “llevaron del bulto”… porque los grandes empresarios, como el señor Odebrecht, aunque pierdan mucha plata seguirán llevando una vida lujosa y de privilegios.

GESTON DEL IMPACTO SOCIAL (II)

Hemos construido un mundo desde la razón y específicamente desde la razón logocéntrica, es decir aquella que se erige como la única verdader...