sábado, 20 de agosto de 2022

MITOS Y REALIDADES EN PROYECTOS DE ALTO IMPACTO

 La desconfianza y la incertidumbre son las dos emociones más frecuentes con las que tienen que lidiar las empresas que inician un nuevo proyecto de alto impacto (infraestructura vial, hidrocarburos o minería) con las comunidades de su área de influencia directa. Incertidumbre porque, muchas veces, las comunidades no tienen claro cuál será el impacto real del proyecto en su forma de vida y desconfianza porque ya saben que en el render las cosas siempre se ven más bonitas que en la realidad.

La incertidumbre siempre va de la mano con el miedo, es parte de la naturaleza humana temer a lo desconocido, el otro-lo otro (no conocido) siempre será una amenaza a nuestra existencia, por eso siempre aparece en forma de monstruo con uno o tres ojos, gigante, desfigurado y “malo”. Por su parte la desconfianza es la antesala de la obstinación, no hay razones ni promesas que motiven a las personas y que se abran a nuevas ideas, la desconfianza es un candado con una cerradura difícil de abrir. Esta combinación letal es aprovechada, casi siempre, por personas que tienen intereses personales (políticos o económicos) y ven los proyectos como un buen catalizador de sus pretensiones.

En estos tiempos de globalización y redes sociales las teorías conspirativas encuentran tierra fértil en la mente de personas que solo desean llevar una vida tranquila y que dan por cierto todo lo que sea publicado como una noticia y mucho mejor si se considera que, esa noticia, es el resultado de algún estudio realizado por alguna universidad del exterior o tiene el logo de una agencia noticiosa. Así se crean los mitos, se propagan y se instalan en el imaginario colectivo.

Las empresas invierten cuantiosos recursos en estrategias de comunicación tratando de llegar al entendimiento de las comunidades con argumentos estructurados para tumbar los mitos, pero casi siempre fracasan. ¿Por qué? Porque su discurso, técnico y argumentativo, no contiene los elementos requeridos por la comunidad para cambiar su percepción y/o representación del proyecto. En este punto comunidad y empresa están en distintos niveles de comunicación, es decir no hay competencia comunicativa.

Tomemos como ejemplo el proyecto de fracking, una técnica para la extracción de gas y/o petróleo, en yacimientos no convencionales, mediante la perforación de un pozo, entubado y cementado, a más de 2.500 metros de profundidad, utilizando agua -con algún material apuntalante y productos químicos- a alta presión, de modo que supere la resistencia de la roca y abra una fractura controlada en el fondo del pozo que contiene el hidrocarburo y así favorecer su salida a la superficie.

El proyecto no ha iniciado, se realizará un piloto (en el municipio de Puerto Wilches-Colombia), es decir, una acción pequeña, para evaluar viabilidad, tiempo, costos, acontecimientos adversos y mejorar o descartar el diseño del proyecto a gran escala. Sin embargo, ya se escuchan voces de oposición alentadas y alimentadas por discursos y opiniones ajenas a la historia, hábitos, usos y costumbres de un pueblo que se ha construido culturalmente desde una relación cotidiana en torno del río y el petróleo.

Lo curioso es que el piloto tampoco ha iniciado y antes de hacerlo necesita de un Estudio de Impacto Ambiental y cumplir una serie de requisitos para tener viabilidad. Entonces ¿de dónde vienen esas voces que con tanta anticipación se oponen a un proyecto que podría traer grandes beneficios para las comunidades de la región? En vez de paralizar, ¿por qué no movilizar al ciudadano de a pie para acompañar, vigilar y controlar socialmente el desarrollo del proyecto piloto y así tener más y mejores elementos de juicio para opinar sobre el proyecto? Los juicios anticipados -prejuicios- limitan los horizontes del mundo y disminuyen las posibilidades de crecimiento y desarrollo de las personas y de los pueblos.

Anticiparse a la creación de mitos sobre los proyectos de alto impacto es una labor que las empresas deben contrarrestar con menos discursos de ingeniería y más investigación sobre la realidad socio-cultural de las zonas donde se ubican sus proyectos en procura de fortalecer los lazos de confianza entre empresa y comunidad, disipar los miedos y construir conjuntamente los relatos sobre la nueva realidad estableciendo canales de comunicación en el mismo nivel.

Que los mitos sigan siendo aquellos relatos que brotan desde las relaciones ancestrales con el río, el oro negro y la magia de la selva que los envuelve alegremente, revitaliza su Ser y fortalece su identidad; y que la realidad se siga construyendo con horizontes amplios, perspectivas claras y sin prevenciones.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

GESTON DEL IMPACTO SOCIAL (II)

Hemos construido un mundo desde la razón y específicamente desde la razón logocéntrica, es decir aquella que se erige como la única verdader...